15 de noviembre de 2008

Mi dulce y tierna Aline




Si pienso en Aline, recuerdo sus postres exquisitos y ese aroma a galletas, recién horneadas, que se impregnaba en la cocina. Pero sobre todo, aún añoro, esas tardes divertidísimas, tirados en la cama, jugando yan-ken-po, felices, sin malicia, y sólo con la ternura de acariciar nuestras manos sonriendo por todo.

Aline era la chica más linda que había aceptado ser mi novia. Cuando salíamos a dar un paseo , yo siempre la llevaba de la mano. Me gustaba pensar que los hombres, que la veían, me envidiaban, eso me producía un placer inmenso.


A ella no le gustaba que andara vagando, y yo era muy vago. Antes de conocerla me la pasaba en los billares y parques cercanos a la universidad. No hacíamos nada prohibido, sólo cosas que no sean estudiar.

Yo no sabía por qué Aline había aceptado estar conmigo. Tampoco se lo pregunté pues no quería demostrar inseguridad. Pero era consiente que en ese tiempo yo no debía ser el tipo de chico ideal para una muchacha estudiosa, metódica y muy linda.

Aline siempre estaba sola en su casa. Su papá vivía en Canadá desde que ella era pequeña, y se había casado nuevamente con una norteamericana. Aline nunca había querido ir a visitarlo, decía que sentiría que estaba vacacionando con extraños. En cambio, su mamá no había tenido otra relación, vivía para su trabajo y su hija.

Aline me contaba que la engreía mucho, le compraba todos los caprichos que pedía, y nunca la gritaba. Su mamá confiaba mucho en ella, no se molestaba cuando nos encontraba de noche, solos, hechados, abrazados, viendo la televisión en el sofá.

Aline era virgen, y yo no quería que dejara de serlo. Me gustaba mucho como para acostarme con ella. El sexo me parecía muy sucio y nada tierno. Aún, a veces, lo pienso.

Aline y yo, sólo nos besábamos, y nos tocábamos un poquito, calladitos, cómplices, sonriendo.

Nunca hicimos el amor, pero si dormíamos desnudos, con su cabeza sobre mi pecho, las piernas entrelazadas, y dejándome sentir el aroma, a manzanas, de su cabello. Podíamos pasar horas en esa posición, conversando de nuestros planes, diciéndonos cuánto nos queríamos. Para nosotros esas interminables siestas eran el modo de probar la confianza que nos teníamos.

Un día, después de cumplir los siete meses, y mientras comíamos galletas de chocolate, jugamos a confesarnos algo. El yan-ken-po decidió que ella empezara.

Recuerdo que lo dijo sin titubear, muy rápido y sin mirarme. Al principio pensé que era una broma, pero la conocía, y supe luego, que lo decía en serio.

Esa tarde descubrí, que a mi dulce Aline le gustaban las mujeres, aunque ella no quería ser así. Me aseguró que nunca había tenido una experiencia lésbica, y que me amaba tanto que sabía que sería feliz conmigo, y nos casaríamos.

Yo, que era muy tonto y estúpido, terminé con ella y me enojé muchísimo. Ella me pidió que no la dejara, que la ayudara. Pero no supe comprenderla, y me fui mientras ella lloraba.

Después de ese día, no volví a hablarle, y la evite siempre que pude.


Una noche me di cuenta que no iba a clases, y cuando pregunté a una amiga suya, me enteré que se había ido a vivir a Canadá.

Hace unas semanas, después de siete años, me he cruzado con ella en una discoteca limeña, se veía radiante y más guapa que antes. Cuando me vio, se acercó, y me saludo con mucho cariño. Conversamos muy poquito por el ruido, pero me pidió encontrarnos al día siguiente en un café al que antes íbamos. Yo aún confundido, acepté y nos despedimos.

Al día siguiente hemos recordado muchas cosas, y nos hemos reído. No me reprochó la actitud que tomé, ni siquiera la ha mencionado. Muy entretenida me ha contado que se casó con un canadiense, con el que tiene una hijita de tres años, que viven en una casa enorme en Vancouver, con una chimenea como la que me gustaba, y cuando hace frío, y la enciende, se recuerda de mi, y de como nos podríamos divertir en la nieve que tanto añorábamos.

Su mami también se fue a vivir allá unos años después, y ahora que su papa se ha divorciado, increíblemente están intentando retomar el tiempo perdido, ella está feliz por eso, porque su papi es un buen hombre, al que juzgo mal antes, y está arrepentida.

Dice que ha venido sola, al matrimonio de Liliana, su prima y su mejor amiga, y que sólo se quedará unos días, porque extraña mucho a su gorda, a quién dejó con sus papis. Me enseñó una foto y se emocionó, lloró un poco, y dijo lo que nunca debió mencionar, algo que yo no quería oír, me dijo que la niña de la foto debería ser mi hija. Y yo, que no suelo hacerlo, también lloré.

Aline, como en la época que eramos novios, ha dejado nuevamente mi corazón al desnudo, me ha arrancado esa careta de hombre duro que nunca se enamora, y ha hecho añicos mi egocentrismo. Sabe, perfectamente, como tocar mi alma suavemente, como mirarme y hacerme sentir vacío.

Ha proseguido con explicaciones de por qué se fue, que era inevitable ya que su mami tenía problemas económicos. Que le preguntaba a menudo a Liliana por mi, pero ella le decía que yo jamás le hablaba sobre ella. Me dijo, que a veces pensaba que intentaría ubicarla, y luego me iría a vivir para allá y nos casaríamos. Cada palabra es un golpe duro, a mi bajeza, a mi egoísmo, a lo que he perdido.

Aline dice que conoció a su esposo esquiando, que es un hombre increíble y la trata muy bien. Ella está muy enamorada y lo ama, pero necesitaba esta conversación conmigo, pues la ayuda a cerrar una etapa.

Antes de irse, porque tiene charlas en la iglesia donde se casará su prima, me ha dicho que hubiera querido que alguna vez hagamos el amor, que siempre me va recordar con cariño, y que, sobre todo, espera que encuentre el amor pronto.


Yo no he dicho mucho, o he hablado poco. Lo cierto es que no pensé mucho en ella estos años, y prefiero no decirlo. Pero el verla, el recordar nuevamente, ha hecho que mi corazón se confunda sintiendo que perdí a la única mujer con la que debí casarme.

Lo que me duele más, es que así se hubiera quedado en Lima, estoy seguro que no hubiera vuelto a hablarle, que no estaríamos juntos. Y lo más anecdótico de todo, es que la dejé pensando que no podría ayudarla, y ella me ha demostrado que sólo estaba confundida.

Buen viaje Aline, ten más hijos, camina descalza, prepara galletitas para tu esposo, duerme la siesta, disfruta la nieve, adora a tus papis, juega yan-ken-po con la nena, haz tu caminata diaria, y sobre todo, nunca abandones a quien amas.



6 comentarios:

telmo dijo...

en estos momentos uno suele pensar que ya se fue el tren que nos llevaria a la felicidad sabes creo yo que es solo una prueba del destino para que en el momento que vuelva a llegar ese amor no la dejes ir y sepas como tratar es solo eso la vida te prapara antes de darte la gran prueba y sabes yo pienso que lo lograras

stefh on 7 de mayo de 2009, 09:38 dijo...

Mi novio, parece que habra leido tu post, porque el casi me deja pasar por asi decirlo, palabras de él, pero no lo si, eramos los mejores amigos, y ahora somos novios.

PD. algo raro es que la chica de la que hablas es un juego de posiciones de mi nombre.

Lucía dijo...

esta linda la historia pero me gustaria saber si de verdad paso?

ERAL. on 24 de diciembre de 2009, 21:52 dijo...

Aline... es tragico y lamentable.
Buscando un nombre que me llevara a ella encontre este escrito, el cual e leido gustoso, si es veridico, no deja de ser por demas hermoso.
Aline, yo tambien tube A mi Aline, a la cual no supe amar por mi inmadurez, y hoy a sinco años de su partida la sigo buscando, esa niña se robo mi corazon... y duele el no poder amar a nadie mas, el estar con otra persona y no encontrar ni sentir emocion semejante o superior a lo que con ella senti, tu relato, tan solo por el nombre me llena de sentimientos, para ti y para mi Aline fue algo importante algo significativo... lindo relato.

noticias on 13 de julio de 2011, 09:17 dijo...

guaaa!! me encanta el blog, siempre encuentro temas muy interesantes.

José Luis Zapata on 18 de julio de 2011, 03:57 dijo...

Gracias por comentar.

 

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